Una tarde del pasado mes de agosto mi (futura) ex mujer invitó a su hermana a que pasara el fin de semana con nosotros y me llevó a la terraza de una cafetería para tomar una caña. De repente y sin avisar, puso su mano encima de mi cara, me zarandeó e mentón con violencia y me dijo: “guapito de cara, ya no te necesito, eres un maricón y no tienes huevos”.
A continuación, me comunicó que si quería seguir viendo nuestro hijo de 4 años tenía que darle “pasta”.
Ese fue solo el comienzo. No tuve ni tan siquiera tiempo de recuperarme de esa salvajada que tuve que enterarme de que la ley en España es todavía más salvaje y no protege a los niños ni los padres de estos abusos.
¿Si hubiese quitado la mano de mi (futura) ex mujer de mi cara qué? Lo más probable es que un Guardia Civil me hubiese sacado de mi casa y llevado al calabozo 24 horas y que no hubiese podido volver a ver a mi hijo hasta poder demostrar delante de un juez mi inocencia. El divorcio se hubiera tramitado por vía de un juicio rápido, penal, delante de un tribunal especial para la violencia de género.
¿Y mi (futura) ex mujer? Hubiera recibido una pensión del estado. Se calcula que el 30% de los proceso de divorcio tramitados por vía penal se fundamentan en episodios de violencia de genero que nunca existieron.
¿Sorprendente? Es así. Tanto que, me pasé el mes siguiente al día que me llamaron “guapito de cara”, durmiendo en un colchón en el suelo, tal como un perro, hasta que un día, la (futura) ex mujer decidió echarme de casa delante del niño: “o te vas mañana o te pongo una denuncia”.
Yo lloraba, ella se reía diciendo: “como mola ser mujer”.
Lo que mas sorprende es que, luego, esa madre puede hacer lo que quiera con el niño.
La legislación en España permite a la madre obtener la custodia exclusiva de los niños lo que supone, entre otras cosas: recibir una pensión por el niño, decidir sola en que municipio, provincia o continente residirá el niño, decidir sola a que colegio enviar el niño, trasformar el padre en una figura periférica que solo ve a sus hijos los fines de semana y vacaciones.
En Francia hace, 14 años que estos abusos no se permiten: desde 1993 los matrimonios que se separan tienen custodia compartida por obligación legal. En los últimos 10 años, los países que han aprobado leyes que contemplan la custodia compartida obligatoria son, entre otros: Italia, Alemana y Holanda.
No es ningún experimento. Se ha demostrado ampliamente que es la única manera de defender los derechos de los hijos menores.